Ir al contenido

¿Por qué nos cuesta cambiar hábitos?

8 de marzo de 2026 por
¿Por qué nos cuesta cambiar hábitos?
Silvia Brenes Rivera

¿Cuántas veces has querido cambiar o incorporar un nuevo hábito y no lo logras? Tal vez empiezas con mucha motivación y poco a poco vas perdiendo el impulso, hasta que abandonas. 

No es falta de voluntad... es tu cerebro y se llama sobrevivencia y te voy a explicar porqué. 

Nuestro cerebro no está diseñado para ser felíz, está diseñado para sobrevivir y es el mismo que tenemos desde hace millones de años, y ante un peligro sigue viéndo una amenaza de muerte.  A nuestro cerebro le gusta lo conocido, los patrones, lo mismo... aunque le haga daño. ¿Por qué? Porque así consume menos energía y entre menos energía consume, se siente mejor.  Entonces, cuando empezamos a hacer un cambio, para el cerebro es una amenaza y lucha con todas sus fuerzas para volver a lo que conoce porque independientemente de lo que sea, lo ve como peligro de muerte; algo que pone en riesgo su supervivencia.  Salir de la zona de confort lo ve como un riesgo y evita hacerlo. 

Y entonces, ¿qué podemos hacer?  La respuesta a ésto, se llama  Neuroplasticidad  es lo que permite al cerebro cambiar, aprender, formar nuevas conexiones neuronales. Es como hacer caminos nuevos en el cerebro, que hay que caminar varias veces para que aprenda que son viejos conocidos.

Y ¿cómo hago eso ? se estarán preguntando. De manera muy simple se los voy a explicar, aunque claro es un tema que da para que conversemos mucho , pero lo importante para mí por ahora, es que reflexionen. Aquí les va: 

  1. Hackear creencias:  El 95% de nuestros actos vienen del inconsciente, por lo tanto, si queremos lograr nuevos hábitos, tenemos que identificar ciertas creencias, de dónde vienen y cómo se instalaron en nosotros. Todos estamos "programados" de alguna forma, con lo que aprendimos de la familia, por experiencias, por la cultura. Entonces, un ejemplo de esto es una creencia que veo mucho en mis sesiones de coaching: " o se hace  bien o mejor no se hace" ¿Cuántas veces has escuchado ésto?  Entonces volviendo al tema del cerebro, si empiezas pero no te sale bien, empiezan esas creencias a dar vueltas en tu cabeza de manera inconsciente: No te está saliendo bien, mejor déjalo. Y así el cerebro gana y vuelve a lo que conoce. 
  2. Como ésta hay muchas otras creencias que tenemos instaladas y no cuestionamos : "siempre he tenido sobrepeso", "nunca he servido para el ejercicio" y así podría seguir... Y ahora te pregunto: ¿cuál es tu creencia limitante?

  3. 2. ¿En quién me quiero convertir?  Un error que cometemos cuando queremos incorporar hábitos saludables es pensar en el hacer y no en lo que quiero ser. Te explico: Hacer: Quiero hacer dieta.  La dieta además de restrictiva, tiene un inicio y un fin. Es diferente decir: Quiero ser una persona que coma saludable. Parece un cambio mínimo, pero no lo es. Cuando cambias el hacer por ser, pensarás ¿ cómo se comportaría una persona que come saludable?  y con base en ésto dirigirás tus acciones que ir[an formando parte de tu estilo de vida. 

      3.  Emoción + Repetición.  Es imposible cambiar un hábito, si ese cambio no          te emociona. Para ésto, es importante que pienses para qué quieres ese  hábito?  Por ejemplo, si quieres convertirte en deportista, será porque quieres dejar de tomar tantas pastillas? será porque quieres estar funcional y no depender de nadie? será porque quieres movilidad para jugar con tus hijos o nietos?  Esa visión es lo que te motivará y tiene que venir de tí mismo, no es para complacer a otros. 

¿Es fácil? Lamento decirte que no. Ya vimos, que nuestro cerebro siempre tratará de volver a lo que ya conoce. Pero ahora ya lo sabes! Ahora puedes ir contra esa zona de confort que al cerebro tanto le gusta.  Y la forma de hacerlo es con la Repetición, entre más repitas la acción (auque no tengas ganas), cada vez irás haciendo más caminos y conexiones que tu cerebro verá como conocidas, hasta que formen parte de vos. 

4.  Pequeños Pasos . Uno de los grandes errores a la hora de cambiar hábitos es pasar de no hacer nada, a querer hacerlo todo. Por supuesto, el cerebro se asusta, es una amenaza demasiado grande y por lo tanto, abandonas. Y cuándo abandonas, viene la culpa, el sabotaje de decir no lo logré, no lo voy a intentar más.  Por eso, hay que empezar pequeño. Por ejemplo, si no comes vegetales, empieza por incorporar un poco al menos en una comida al día, poco a poco vas aumentando. Si no haces ejercicio y quieres ser deportista, empieza por caminar 5 minutos en la cuadra de tu casa y mañana otros 5 minutos hasta que sientas que es muy poco y la otra semana serán 10 ó 15 y así sucesivamente. Lo importante es que no pierdas de vista la emoción y la repetición.

5. El Entorno. Se dice que tendemos a repetir los hábitos de las personas con las que pasamos más tiempo.  ¿De quién te rodeas? Y no se trata de abandonar a tus amigos o a tu familia! Se trata de que busques rodearte de personas que compartan tus mismos objetivos, que pases tiempo con ellos para apoyarse mutuamente. El entorno también tiene que ver con recordatorios, alarmas, escuchar o ver algo que te gusta mientras haces ejercicio o cocinas por ejemplo. 

Y por supuesto, recompensa. Si te pones metas, también premiáte! Date un gustito, andá a un lugar que te gusta, comete algo rico... lo que para vos signifique reconocerte. Eso sí... que ese premio sea de acuerdo a lo que vas logrando, para que puedas ir escalando cada vez. 

He visto el impacto de trabajar los hábitos de esta forma, no solo en mi misma, sino también con mis clientes, en donde de manera personal e individualizada vamos rompiendo patrones y creencias, conectando con lo que quieren y avanzando con pequeños pasos, pero con persistencia y disfrute. 

Sí se puede! Y ahora que ya sabés todo ésto... ¿cuándo vas a empezar?




La Epigenética en el entorno laboral