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La autoexigencia puede tener un costo en tu salud

16 de agosto de 2026 por
La autoexigencia puede tener un costo en tu salud
Silvia Brenes Rivera
Hay personas que aprendieron a funcionar muy bien… mientras se sienten muy mal.

¿Y si la autoexigencia también tuviera un costo en nuestra salud?

Desde afuera, todo parece estar bien.

  • Cumples metas.
  • Trabajas
  • Resuelves
  • Cuidas a los demás.
  • Siempre puedes un poco más.
  • Es esa persona de la que todos dicen:

“¡Qué fuerte es!”

Pero nadie ve lo que está pasando por dentro.

Porque muchas veces aprendimos a vivir así:

“Después descanso.”

“Primero termino esto.”

“No puedo parar ahora.”

“Yo puedo con todo.”

“Ya se me pasará.”

Y sin darnos cuenta…

convertimos la exigencia en una forma de vivir.

Entonces aparece el cuerpo:
Problemas para dormir.

  • Tensión.
  • Cansancio.
  • Molestias digestivas.
  • Ansiedad.

Y hacemos lo que hemos aprendido a hacer:

Buscamos algo que nos permita seguir.

Tomamos algo.

Lo tapamos.

Y continuamos.

Pero aquí quiero hacerte una pregunta:

¿Qué pasa si solamente intentamos callar el síntoma, pero nunca nos preguntamos qué está pasando con la persona que lo está viviendo?

Porque tratar un síntoma es importante.

Pero también puede ser importante mirar el contexto.

No todo síntoma tiene un origen emocional.

Y no todas las enfermedades son consecuencia de la autoexigencia.

Pero tampoco podemos ignorar que:

lo que vivimos, lo que sentimos y la manera en que habitamos nuestra vida también puede influir en nuestro bienestar.

Por eso, quizá necesitamos empezar a hacernos preguntas diferentes:

¿Qué estoy sosteniendo?

¿Desde cuándo vivo así?

¿Cuándo fue la última vez que descansé sin sentir culpa?

¿Estoy escuchando mi cuerpo o solamente intentando que me permita seguir?

Tal vez la pregunta no sea solamente:

“¿Cómo hago para sentirme mejor y seguir con todo?”

Tal vez también sea:

“¿Qué necesito cambiar para no tener que llegar al límite para escucharme?”

Tu cuerpo no siempre necesita que le exijas más.

A veces necesita que lo escuches.


El origen de la autoexigencia puede ser diverso:
  • La crianza
  • El entorno educativo y cultural 
  • La necesidad de validación constante
  • Ser aceptado y valorado
  • Estas son algunas causas, pero lo importante es hacer un alto y entender que sus raíces y cómo trabajarla, ya que sí se puede gestionar. 
Cuando no paramos, la vida nos para ...

Y normlemente nos para de la forma más abrupta, sin tiempo para pensar. Y ahí es cuando nos damos cuenta de que todo continúa, aunque pensábamos que sin nosotros no era posible. 

No dejes que la vida te pare, haz una pausa y reflexiona, pero sobre todo, toma acción sobre tu salud y tu bienestar. 


Te dejo una pregunta:

¿Eres de las personas que escucha las señales de su cuerpo…

o necesitas sentirte realmente mal para permitirte parar?




 



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