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¡Despedir es tan importante como contratar!

A veces nos olvidamos de que la salida de un colaborador es igual de importante que su ingreso...



Es muy frecuente que las empresas pongan mucho énfasis en sus procesos de

contratación y de onboarding. Cómo entrevistar, asegurarse de que se de un

buen proceso para los candidatos, que los new hires reciban su paquete de

bienvenida e incluso vemos en redes mucha gente compartiendo su felicidad

por empezar en un nuevo puesto de trabajo donde se ha sentido muy bien con

su proceso de contratación y con sus nuevos goodies de bienvenida.


Pero... ¿que pasa con los despidos? ¿Se tratan con el mismo cuidado y respeto?

No me voy a referir a los temas legales, porque ese no es el foco de este

artículo. Mi punto es el aspecto humano y el respeto que se merece una

persona a la que le estamos pidiendo que abandone la organización. Después

de más de 20 años de experiencia, he visto de todo - aunque seguramente no

lo he visto todo - y quisiera llamar la atención sobre algunos aspectos claves a

la hora de un despido:


1. Recordemos que el despido se ha asemejado con otras perdidas por el

tipo de duelo que se vive, al igual que pasa con un divorcio o la muerte

de un ser querido. Es finalmente una perdida. Se le está diciendo a una

persona que ya no se quiere que continue en la empresa, con justa o sin

justa razón, pero al final, esta persona está perdiendo una relación que

pudo ser de muchos años o unos pocos meses. Muy probablemente

dependiendo del tiempo y la cercanía o satisfacción de la relación, así va

a ser el duelo de esa persona y eso merece respeto. ¿Pero cómo

podemos ser respetuosos dando una noticia que nunca es fácil?


2. Pensaría que el primer paso es No improvisar. Cada persona es

diferente, algunos van a requerir más explicaciones otros menos,

algunos van a llorar, otros se van a enojar y seguramente algunos no

expresarán sus emociones aunque las estén sintiendo.

De la misma forma en que se capacita a los líderes y a las personas

involucradas en contratación, se debe capacitar a las personas que

despiden en inteligencia emocional, manejo de conversaciones difíciles,

cómo abordar las distintas reacciones y personalidades por ejemplo. Lo

que quiero decir con ésto, es que no se trata de un guión que hay que

seguir igual con todos, esto es lo más despersonalizante que hay, pero

si hay que tener en cuenta que es una situación en la que necesitamos

preparación para manejarla y no es una tarea solo del área de Talento

Humano, como muchas veces se piensa.


Despedir a alguien, requiere preparación y eso demuestra respeto.


1. Diga la verdad. Creo que de las peores cosas que se pueden hacer, es mentirle a la persona que está siendo despedida, acerca de las causas, especialmente cuando la verdad es obvia. No inventar o no tratar de ¨maquillar¨ el discurso es lo mejor, siempre con mucho respeto.


2. Darle su espacio. Como ya dije, no todos reaccionan igual. Hay personas que necesitan un tiempo para asimilar lo que se les está diciendo y esto quiere decir, poder ofrecerle unos minutos a solas antes de retirarse, ofrecerle un vaso de agua, que pueda hacer una llamada a un familiar o amigo o incluso a un compañero de trabajo, que le de soporte. Dejando de lado las situaciones en que hay de por medio un

delito o que se haya cometido una falta grave, creo que uno de los actos

más dolorosos para una persona es pedirle que se retire

inmediatamente sin darle tiempo a que procese la información, lo cual

me lleva al siguiente punto.


3. Muchas empresas tienen como política, que a partir del momento del

despido, no puede tocarse la computadora, ni hablar con nadie y sus

cosas se le envían con alguien. Puedo entender que ya no pueda enviar

correos (porque también he visto gente muy molesta que ha hecho

desastres), pero en situaciones normales, muchas personas quieren

recoger sus cosas e incluso despedirse de algunos compañeros. A

menos que hay un tema crítico de por medio o que se ponga en riesgo la

integridad de alguien, creo que esto es parte de lo que la persona

necesita para ¨cerrar la puerta¨ y si se le puede permitir, es una muestra

de ese trato como persona.


4. La comunicación... ¡sí la famosa comunicación que aparece por todas

partes! Cuando alguien es despedido, ¡el chisme vuela! Y digo chisme,

porque si no hay una comunicación oficial, planeada y dirigida a quien

tiene que dirigirse, es un chisme. Reunir a los que quedan, explicar qué

paso, cómo van a seguir funcionando las cosas y no hablar mal de la

persona que se fue, es también un acto de respeto no solo a la persona

despedida, sino también a quienes se quedan. Otra vez, aquí cobra

especial importancia decir la verdad. Si va a haber más despidos y no

puede decirlo, al menos no engañe a las personas diciendo que no

habrá más. Por lo general el equipo o las personas que quedan también

atraviesan un duelo y hay que apoyarlos.


5. Los que se quedan también pasan por un duelo. Recuerde dar espacio a

los ex-compañeros, al equipo de trabajo que queda para que procese la

información, diga cómo se les apoyará en el trabajo, permita que

expresen sus emociones también.


6. Por último, si es posible, ofrezca a la persona que sale un proceso de

outplacement, de coaching o incluso comparta el CV de esta persona

con empresas que podrían estar interesadas en un perfil similar. Esto va

a depender de cada caso, pero siempre será una forma de apoyo y

agradecimiento.


Esto no es una receta, cada caso es diferente por lo que se puede adaptar y

modificar, pero siempre poniendo primero a la persona. ¿Qué le agregarías?



 

Elaborado por Silvia Brenes, socia directora de Pura Estrategia.

silvia@puraestrategia.com

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